Mastocitoma canino: un tumor cutáneo que no puedes pasar por alto

El mastocitoma cutáneo es uno de los tumores más frecuentes que vamos a encontrarnos en consulta de pequeños animales, especialmente en perros. Aunque su presentación clínica puede ser muy variada, su importancia radica en que puede comportarse desde una lesión relativamente indolente hasta una neoplasia agresiva con potencial metastásico, y su diagnóstico y manejo requieren un enfoque sistemático para tomar decisiones correctas en la práctica diaria.

🧬 ¿Qué es el mastocitoma canino?

Los mastocitomas son neoplasias de los mastocitos, células presentes en la piel y otros tejidos que contienen gránulos con sustancias vasoactivas. En perros, el mastocitoma cutáneo es el tumor de piel más común y representa aproximadamente entre un 14 % y un 21 % de todas las neoplasias cutáneas diagnosticadas.

Este tumor puede aparecer en perros de cualquier edad, aunque es más frecuente en animales de mediana edad y en algunas razas predispuestas como Bóxer, Boston Terrier, Bulldogs, Labradores y Golden Retrievers

🔎 Presentación clínica: el “gran imitador”

La apariencia de un mastocitoma puede ser muy variable, lo que le ha valido el sobrenombre de “gran imitador”.

  • Nódulo cutáneo o subcutáneo firme, a menudo solitario.
  • Puede ser alopecico, eritematoso o incluso ulcerado en algunos casos.
  • Rápido crecimiento o inflamación local pueden sugerir mayor agresividad.
  • En ocasiones, pueden observarse múltiples lesiones. 

Algunos mastocitomas pueden liberar histamina y otros mediadores, lo que puede dar lugar a síntomas sistémicos, como prurito o, raramente, efectos en otros órganos.

🩺 Diagnóstico: la citología es el primer paso

🪡 Citología

La citología por punción con aguja fina es una prueba rápida y de alto rendimiento para confirmar la presencia de mastocitos neoplásicos y puede realizarse en la mayoría de las consultas. Es un tumor con unas características fáciles de diferenciar:

  • Tumor de células redondeadas.
  • Muy celular: abundancia de células en la muestra.
  • Citoplasma lleno de gránulos morados, a veces tanto que no se ve el núcleo.
  • Eosinófilos de fondo frecuentes.
  • Signo de Darier: inflamación local tras manipulación por liberación de histamina, no siempre aparece, pero cuando sí, es pista de mastocitoma.
  • Células poco diferenciadas sin granulación: puede confundirse con linfoma, plasmocitoma, histiocitoma u otros tumores de células redondas.
  • Biopsia necesaria en esos casos para confirmar diagnóstico.

 

🧪 Biopsia

La histopatología es necesaria para:

  • Determinar el grado histológico (Patnaik I–III u otras escalas más modernas).
  • Evaluar márgenes quirúrgicos tras la extirpación.
  • Orientar pronóstico y decisiones terapéuticas.

🧭 Estadiaje clínico

Evaluar ganglios linfáticos regionales es muy importante en los mastocitomas, para determinar el grado de afectación. Se pueden valorar mediante citología y en caso de metástasis ganglionar el siguiente paso a seguir será ecografíía abdominal para punción ecoguiada de bazo e hígado. 

🩹 Tratamiento: lo local y lo sistémico

✂️ Cirugía

La exéresis con márgenes amplios sigue siendo el pilar del tratamiento cuando es factible. 

💊 Terapias adyuvantes

Se consideran en:

  • Tumores de grado intermedio o alto.
  • Involucración de ganglios o localizaciones anatómicas complicadas.
  • Enfermedad residual tras cirugía. 

Opciones pueden incluir:

  • Quimioterapia con agentes como vinblastina/prednisolona en casos seleccionados.
  • Inhibidores de tirosina quinasa en tumores con mutación de c-kit (toceranib o masitinib)
  • Radioterapia o electroquimioterapia en márgenes no limpios o zonas de difícil control. 

📊 Pronóstico y factores de riesgo

El comportamiento biológico del mastocitoma es muy variable. La mayoría de estos tumores son considerados malignos, pero su potencial metastásico y evolución clínica depende de múltiples factores, entre ellos:

  • Grado histológico del tumor.
  • Estadio clínico, incluyendo compromiso de ganglios u órganos profundos.
  • Localización anatómica

Es clave realizar un buen abordaje desde el inicio para evitar recidivas locales y controlar las posibles metástasis a distancia.

🧠 Conclusión: lo que el clínico general no debe olvidar

  • Cualquier nódulo cutáneo puede ser un mastocitoma.
  • Realizar citología como primera prueba diagnóstica.
  • Utilizar biopsia e histopatología para estratificar riesgo y planificar tratamiento.
  • Considerar terapias adyuvantes según grado, estadiaje y hallazgos clínicos.

Ante dudas diagnósticas o casos complejos, la colaboración con oncología o patología especializada puede ser determinante para un manejo óptimo del paciente.